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Identificación mediante RFID: la guía completa
¿Cómo funciona la identificación electrónica de animales?
¿Qué normas, qué tecnologías y qué aplicaciones concretas se aplican sobre el terreno? Hacemos un repaso.
La RFID, o identificación por radiofrecuencia, es hoy en día la referencia en materia de trazabilidad de los animales de cría. Detrás de este término técnico se esconde un sistema sencillo en su principio: una etiqueta electrónica transmite un número de identificación a un lector, sin contacto físico, gracias a un campo electromagnético.
A diferencia de la alta frecuencia que se utiliza en otras aplicaciones, la identificación de animales se basa en la baja frecuencia, una tecnología a la que apenas le afectan la humedad y los elementos conductores cercanos, dos factores que suelen suponer un problema en la ganadería.
Una norma internacional desde 1996
La tecnología RFID aplicada a la identificación animal fue normalizada en 1996 por la Organización Internacional de Normalización (ISO), mediante las normas ISO 11784 e ISO 11785. Todas las etiquetas electrónicas ARDES cumplen estas normas y cuentan con la homologación del ICAR (Comité Internacional para el Registro de Animales), lo que garantiza un sistema de identificación electrónica fiable y reconocido internacionalmente.
Tres etapas, un único objetivo: sacar partido a los datos
La identificación electrónica se basa en una cadena de tres etapas, desde el animal hasta el usuario final.
Lectura del número de identificación
Cuando el lector se acerca a la etiqueta, esta transmite el número del animal según el protocolo definido por la norma ISO 11785. La distancia de lectura varía en función del tipo de lector (fijo o portátil) y de la calidad de la etiqueta electrónica.
Transmisión del número
Una vez captado por el lector, el número se transmite —por cable o de forma inalámbrica mediante Bluetooth— a un ordenador o a un controlador lógico programable.
Aprovechamiento de los datos
A continuación, el ganadero o el veterinario aprovecha ese dato mediante diversas soluciones técnicas sobre el terreno, con el fin de aumentar la productividad y la rentabilidad de la explotación.
Nota: esta tecnología no permite detectar a un animal a gran distancia, por ejemplo, en medio de un prado. El escaso alcance del campo magnético obliga a individualizar las lecturas mediante sistemas de contención adecuados, como un pasillo de selección.
¿Cómo funciona un bucle electrónico?
Un tag electrónico se denomina «pasivo»: no contiene ni batería ni fuente de energía propia, lo que le garantiza una vida útil ilimitada. Es el lector el que lo activa, proporcionándole la energía necesaria, cuando se encuentra dentro de su alcance. Por lo tanto, el tag es a la vez la fuente de información y la base de todo el sistema de identificación.
Se compone de dos elementos: un transpondedor (un chip electrónico asociado a un microcircuito de silicio que contiene el número de identificación, conectado a una antena circular de alambre de cobre enrollado) y una carcasa de plástico de poliuretano que protege el conjunto frente a los golpes y las condiciones de la cría.
HDX o FDX: ¿en qué se diferencian?
Los transpondedores electrónicos ARDES están disponibles en dos tecnologías, ambas conformes con las normas ISO 11784 e ISO 11785: Half-Duplex (HDX) y Full-Duplex (FDX). El diseño de los transpondedores y el rendimiento de lectura difieren entre ambas.
FDX (dúplex completo)
Intercambio sincrónico. Rendimiento estándar en comparación con el HDX, con un coste inicial menor: una solución eficaz para la mayoría de los usos habituales.
HDX (semidúplex)
Intercambio asíncrono. Señal de transmisión más potente, que ofrece una mayor distancia de lectura: alto rendimiento para un uso intensivo en ganadería.
Lo que la tecnología RFID supone en la práctica sobre el terreno
Una vez captado y transmitido el número de identificación, este puede aprovecharse a través de numerosas aplicaciones sobre el terreno que aumentan la productividad y simplifican el día a día del ganadero.
Gestión del rebaño
Seguimiento sencillo y rápido del rendimiento individual y del rebaño, para aumentar la rentabilidad a medio plazo.
Distribución de alimentos
Ración adaptada a cada animal, control automatizado de la ingesta de alimento y seguimiento sanitario individual.
Ayuda para el ordeño
Identificación y seguimiento de los animales en la sala de ordeño, con alerta automática en caso de descenso anómalo de la productividad.
Pesaje automático
Se acabaron los registros manuales: pesaje preciso y rápido, sin necesidad de inmovilizar al animal.
Clasificación automática
Apertura y cierre automático de las puertas según los criterios seleccionados (peso, raza, edad, sexo).
Recuento automatizado
Recopilación rápida y precisa de información, transferencia automática de datos y riesgo de error reducido.

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